miércoles, 10 de septiembre de 2014

Pausar, retroceder, avanzar, darle play

 

Unos días o más, es lo que necesitaba para pensar en muchas cosas. Para pensar en que rayos haré mañana, o lo que podría hacer dentro de 5 años, o que haré hoy, ahora que mi vida gira y gira en acabar la universidad y buscar prácticas, se me acaba el tiempo y ya estamos setiembre.

A veces siento que me voy quedando atrás, el transcurso de las cosas es lo que me jode, que todo vaya cambiando y cambiando y me tenga que adaptar a estos cambios, maldición! debería estar leyendo, hacer hora, descansar, jugar, todo el día sin preocuparme por eso... pero, no se, hay algo que me molesta y no puedo darme esos lujos.

Se abren otros rumbos, hay más que un solo camino, pero no siempre llevas un mapa, una brújula o tienes un celular con GPS o que tal ¿Pedir ayuda? Es una posibilidad pero uno se da cuenta que puede solo, puede ser una idea equivocada pero depende de la fortaleza de la persona.

Sientes ese miedo inconfundible de sentir que el tiempo te puede traicionar y el destino puede largarse con ella en la próxima esquina, las cosas no son tan seguras ni el lugar ni el tiempo en el que vives es seguro.

Quizás nadie entienda lo que estoy escribiendo y ¿Para que querría que alguien entienda? por las puras, no tiene caso. O realmente hay alguien que se preocupe que no sea mi mamá?

No sientes o sentías que todo se acababa, que la relatividad te afectaba, que no entendías la entropía que te causaba molestia y malestar, pues todo pasa, pasó, el tiempo ayuda pero también nos juega una mala pasada, te das cuenta luego de que pudiste hacer mucho más en un tiempo pasado y ves el ahora y te cuestionas muchas cosas.

¿Lo mejor es hacer lo correcto? Esta pregunta no sé si tenga una sola respuesta, es compleja y cuestionante. Y ya me estoy dando cuenta que este post se está yendo a otro rumbo de lo que empezó. Se puede poner pausa a lo que tienes en mente, avanzar, retroceder pero tienes que decidir si le das play, aunque siempre encuentras una sorpresa o un medio de escape en medio de la melodía.

Los dejo con una canción de Panda - Un tipo de indulgencia


miércoles, 27 de agosto de 2014

Como nunca quise a nadie


No acostumbro a recomendar libros pero voy a hacer una excepción, o quizás a partir de ahora escriba sobre los libro que leo, no estoy seguro. La historia de como lo conseguí es extraña, no sabía que lo iban a publicar en Perú, ya hace un tiempo estaba escuchando a Luis Ramiro y sabía que estaba a la venta en otros países. Ese día salí de compras al centro de Lima y caminando por la plaza San Martín vi un cartel sobre la presentación del libro, en el bar D' Grot así que entré y vaya sorpresa, estaba cómodo, me quedé para ver la presentación y me llevé a casa el poemario.

Te odio como nunca quise a nadie, nombre del primer poemario del cantauror madrileño Luis Ramiro, que nos presenta su primer libro con poemas que relatan los sentimientos cruzados entre el amor y el desamor.

¿Por qué escribo esta entrada? Porque a mi parecer es un buen libro de poesía muy recomendable, al terminar cada poesía, dices wow, es profundo, contemporáneo, directo, sin cursilerías, te hace sentir que cada poema es directo para ti, pues todos hemos sentido y pasado por lo mismo.
 
Al leerlas te puedes identificar con algunas, son aquellas palabras que alguna vez pensaste pero que nunca la pudiste plasmar y en eso te dices a ti mismo ¿Por qué no lo escribiste antes? Sonríes al saber que alguien se adelantó a hacerlo y tu no, pues sientes que es tuya también.
El amor casi nunca aparece donde lo buscamos, ni lo hallamos desde donde nos llama. Solo aparece sin que lo busques, bien te decepcionas o sonríes, a veces es esquivo. Unilateral como dice el amigo No Recomendable.

Escribe mucho sobre desamor, rencor, pues es un sentimiento que se puede o sentir de la misma manera, lo que hace diferente al amor, todos lo sienten y viven de diferente manera. Algunos dicen que el odio es más fuerte que el amor, quizás. Aquí Luis Ramiro te dice que te odia como a alguna vez nunca pudo querer a nadie.
Quiero tomar como título el último poema del libro Como nunca quise a nadie, me quiero referir a él porque resume parcialmente el poemario, como un todo que se dio pero que al final solo quedó nada, odio, decepción.

Vemos poemas cortos, sonetos como: De Propina, La mejor de mis sueños, deporte de riesgo, te lo mereces, algo, twitter, abismo, por subir, ayer, buenos propósitos. A pesar ser cortos, dicen demasiado como para conmover nuestro ser y sobretodo nos hacen pensar o tal vez recordar, como quieras.

Si bien el desamor predomina aquí, poemas como: Si no soy el primero, cuando todo acaba, el malo de la historia, la única verdad, mi próxima tragedia, Abrazar las olas, Buenos propósitos son directos para ese oscuro rincón de tu corazón y creéme recordarás algo.

Hay también sobre amor como: Cuando todo encaja, tu boca, pequeño colibrí, se busca mujer, con ella y sólo ella, mis antojos, poemas dulces y atractivas a la mente

Todavía no está a la venta en alguna librería, pero solo pocos lo hemos podido disfrutarla, espero que sea pronto para que ya saquen más copias aquí en Perú. Vale la pena leerlo.